“El pisito” de Marco Ferreri y Rafael Azcona en su contexto.

Por Antonio Cabello Ruiz-Burruecos. 

Resulta importante señalar que la elección de “El pisito” (1959), se debe a la figura de Rafael Azcona, guionista soberbio con trabajos como “El cochecito”, “El verdugo” o “Plácido”; su primer guión cinematográfico fue “El pisito”, junto al cineasta italiano Marco Ferreri. La otra película que querría haber analizado es “Calle Mayor” de Juan Antonio Bardem, desgarradora crítica social sobre el papel de la mujer a mediados de los años cincuenta.    

“El pisito” data de finales de los años cincuenta, pero el tema central del film sigue vigente (los problemas inmobiliarios), tal y como vemos en la repercusión de la película en nuestros días, ya que tiene su propia adaptación al teatro. En el terreno cinematográfico, “Cinco metros cuadrados” (2011) es influenciada por “El pisito”.

Isidoro M. Ferry y Marco Ferreri se encuentran tras la dirección de la obra, interpretada por un reparto encabezado por José Luis López Vázquez y Mary Carrillo. La trama creada por Azcona y Ferreri, a partir de una novela del primero, se centra en una pareja que lleva doce años de relaciones, pero para casarse necesitan un piso, tarea muy difícil. Sin embargo, aparece una oportunidad: contraer matrimonio con una anciana para heredar la casa en la que vive alquilado.  

“El pisito” es una tragicomedia oscura y tremendista, una  especie de oda sobre nuestra sociedad que arranca una sonrisa construida a través de la pena. La fotografía en blanco y negro se aplica a la perfección a la dualidad de la sociedad de los años cincuenta, tanto por capas sociales como por ideologías.  La acción se sitúa en Madrid, a finales de los años cincuenta. La película retrata la escasez de viviendas en las grandes ciudades, fruto de la fuerte emigración del ámbito rural al urbano. Como consecuencia del éxodo rural, los precios de las viviendas se multiplicaron, proliferando los huéspedes domiciliarios (nuestro protagonista) y las viviendas habitadas por varias familias. 

A partir del verano de 1959, se aplicaría un fuerte Plan de Estabilización que nos permitió obtener ayuda del exterior, provocando una breve recesión, paliada por el desarrollismo posterior. El plan recogía medidas como la devaluación de la peseta, la progresiva retirada de controles de divisas, la entrada de inversión extranjera o la estabilización interior gracias a la reducción de gastos; un plan financiado por diversos organismos internacionales, empresas privadas y EEUU. En contraste, la película se sitúa en 1958, todavía no aparecen señales que hagan presagiar un desarrollo aplicado a la  calidad de vida de los habitantes. Los sueldos seguían siendo muy bajos para el coste de la vida, y apenas existían posibilidades de desarrollo personal y profesional. Por lo tanto, tenemos que tener en cuenta que Azconi y Ferreri buscan hacer un boceto de la realidad de la calle, con un tono ácido y satírico controlado por la censura, la cual estaría presente en el guión definitivo, siendo reescrito por Rafael Azcona al terminar la dictadura.

Francisco Sempere desnuda la sociedad con su imprescindible fotografía, plagada de interiores muy cuidados, pero que en ocasiones se abre hacia la Gran Vía, mirándola de forma triste y solitaria. Un coche recorre la calle al amanecer, pero la sociedad no avanza a su paso, nuestra realidad es más gris. “El pisito” se erige como obra neorrealista, pero con un marcado realismo crítico que entronca con el esperpento.

“El pisito” se centra en los problemas inmobiliarios de la época, pero hace una crítica descarnada contra diversos aspectos de la sociedad, entre ellos el conformismo laboral o los matrimonios de conveniencia. La fuerza de la película reside en su tratamiento de la realidad a través de la comicidad, pero la risa es amarga, tal y como refleja la cara de los protagonistas, cuyos objetivos se ven cumplidos, pero no se pueden sentir felices. El remanente pícaro arraigado en nuestra cultura aparece con fuerza, dando vida a unos personajes aparentemente distanciados. Azcona escribe personajes reales, extraídos de la calle, que revelan su patetismo ético ante la crueldad social. Una sociedad que no es concebida de forma costumbrista, y que nos remite a la tragedia.

La superposición constante de acciones, muestra una serie de choques conceptuales, como podemos comprobar en una escena protagonizada por unos niños que pretenden tirar a un paralítico por las escaleras. El caos de la realidad española aparece una y otra vez, en especial en una escena, en la cual Petrita (mujer del protagonista) habla con su hermana, mientras no paran de entrar personas en el encuadre, siendo una revisión magnífica de la escena del camarote de “Una noche en la Ópera”. El neorrealismo evocando al esperpento, retratando la sociedad de una forma casi pionera en el cine español. “El pisito” es una obra maestra para entender nuestro cine, y una obra de referencia para nuestra época.  

BIBLIOGRAFÍA:

Comentario presentado en Diciembre de 2012 para el taller de Club de Cine de la Universidad Carlos III de Madrid.

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